Traumatismos y lesiones

En este apartado abordaremos las urgencias ginecológicas provocadas por traumatismos y lesiones que más frecuentemente se pueden producir en el aparato genital femenino, destacando a nivel de genitales externos y vagina y a nivel de cérvix.

Lesiones en vulva y vagina

a. Laceraciones vaginales.

La aparición de estas lesiones se debe al efecto de objetos como tampones con aplicadores de plástico, cuerpos extraños o el agua a presión introducida en la vagina (por ejemplo, la ducha, esquí acuático, fuentes de agua, etc.).

También se incluyen aquí las lesiones producidas durante las relaciones sexuales, siendo la más frecuente el desgarro del himen, con la primera relación sexual. Estas lesiones que tienen lugar durante el coito pueden provocar en ocasiones hemorragias importantes, y a veces el desgarro se prolonga de forma profunda hacia la vagina afectando incluso a órganos vecinos como el clítoris o la uretra. También se pueden ver dañados el vestíbulo o la región interlabial.

Clínica

En general se presentan como una hemorragia o bien aguda o bien lenta de varias semanas de evolución. Con la exploración física se pueden apreciar lesiones de diferentes grados de intensidad, desde lineales que afectan a la mucosa vaginal hasta desgarros que pueden llegar a producir rotura de la pared vaginal (estas lesiones se dan principalmente a nivel del fondo de saco de Douglas o de la zona periorificial).

Diagnóstico

Se realiza mediante la clínica y la exploración física. Si la hemorragia es intensa, valorar pedir un hemograma.

Tratamiento

Según el grado de afectación, el manejo será diferente. Las lesiones leves tienden a cicatrizar por sí solas. Las más graves pueden requerir anestesia general para la reparación.

Si existe una hemorragia intensa, realizar en primer lugar un taponamiento perineal y estabilizar a la paciente. Y ante la duda de una posible lesión intraperitoneal, valorar la realización de una laparoscopia o laparotomía.

Se debe plantear el tratamiento profiláctico con antibiótico en caso de ser necesario.

b. Lesiones vulvo-vaginales producidas por accidentes.

Los accidentes de tráfico u otros accidentes pueden producir lesiones leves como hematomas o graves con afectación de tejidos y comprometiendo la función de determinadas estructuras.

Las lesiones son raras en caso de traumatismos cerrados sin fractura. Sin embargo, en los abiertos con fractura pélvica pueden aparecer fragmentos óseos cuyos bordes cortantes pueden provocar lesiones genitourinarias, entre otras.

También existen lesiones producidas por penetración vaginal de objetos tras caídas accidentales (especialmente en niñas en edad de jugar). Son lesiones por empalamiento (por ramas, vallas, pilares de puentes, etc.) que pueden incluso penetrar en cavidad abdominal.

A estas lesiones se pueden asociar complicaciones como infertilidad, abscesos pélvicos, estenosis vaginales, dispareunia, fístulas, etc.

Tratamiento

Estas pacientes suelen ser valoradas en las urgencias generales por el equipo de politraumatismos. En estos casos se debe estabilizar al paciente, realizar una exploración con suavidad de la zona pélvica, pautar analgesia y derivar al equipo de politraumatismos para realizar una valoración exhaustiva del estado general de la paciente.

c. Hematomas vulvares

Pueden estar producidos tras la contusión contra un objeto romo.

Clínica

Dolor vulvar de comienzo súbito y hemorragia vaginal ocasional.

Diagnóstico

Clínico.

Tratamiento

La aplicación localmente de un taponamiento con hielo en la zona del hematoma suele ser el tratamiento principal. Si el hematoma aumenta de tamaño rápidamente, se infecta o aparecen coágulos, se debe valorar la evacuación quirúrgica. Se debe administrar analgesia para el dolor. Si la paciente presenta retención urinaria, poner sonda vesical.

Lesiones en cérvix

a Desgarros cervicales.

La mayoría de los desgarros cervicales son de causa obstétrica (tras el parto vaginal y/o instrumental), aunque tras la realización de un legrado o una histeroscopia, también se pueden producir por dilatación del cuello uterino.

Aunque en general suelen ser pequeños y no asocian ningún trastorno, en ocasiones provocan un sangrado intenso que obliga a la sutura del desgarro y a cortar la hemorragia.

b. Erosiones cervicales.

La erosión cervical se presenta cuando la superficie del cuello uterino queda reemplazada por tejido inflamado. Puede estar causada por traumatismos, infecciones o ciertos agentes químicos.

Aparece frecuentemente en mujeres con prolapso genital importante (grado IV), al rozar el cérvix con la ropa lo que provoca una erosión y posible sangrado.

Clínica

Dolor y posible sangrado genital

Diagnóstico

Clínico y mediante la exploración

Tratamiento

Identificar la causa y tratarla. Se pueden utilizar tratamientos tópicos para calmar el dolor, antibióticos si existe sobreinfección y pautar analgesia si es preciso.

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