Trastornos de la contractilidad uterina

La progresión del parto y el bienestar de madre e hijo, pueden verse afectados por los trastornos de la contractilidad, sean estos la hipodinamia o la hiperdinamia.

A. Hipodinamia.

La oxitocina sintética es el fármaco de elección para aumentar la intensidad y la frecuencia de las contracciones, si se precisa.

El uso de oxitocina sintética debe estar justificado.

En caso de estimular el útero con oxitocina, se debe recordar que la dosis inicial depende del grado de contractilidad existente.

En las salas de partos de nuestro país su uso suele estar descrito en protocolos asistenciales basados en las indicaciones de las sociedades científicas.

a. Dosis.

  • 10 UI de oxitocina en 1 litro de solución salina o ringer lactato o bien;
  • 5 UI de oxitocina en 500 ml de solución salina o 500 ml de ringer lactato.

La concentración final que se consigue es de 10 mU / ml.

La respuesta uterina a la infusión de oxitocina se presenta a los 3-5 minutos y se requieren 20-30 minutos para alcanzar una concentración plasmática estable, motivo por el cual la dosis se puede aumentar tras este intervalo. La respuesta depende mucho de la sensibilidad miometrial, por lo se empleará la dosis mínima eficaz con la que se consiga dinámica uterina y una progresión adecuada del parto, con un patrón de frecuencia cardiaca fetal tranquilizador.

La dosis se va aumentando cada 20 minutos.

La frecuencia, intensidad y duración de las contracciones, así como la frecuencia cardiaca fetal deben vigilarse cuidadosamente durante la perfusión.

En caso de hiperactividad uterina y/o sufrimiento fetal se interrumpirá la perfusión inmediatamente y se administrará oxígeno a la madre.

b. Precauciones en el uso de oxitócicos.

La respuesta individual de la oxitocina es variable e impredecible.

La estimulación miometrial inadecuada puede causar: hipertonía, hipoperfusión úteroplacentaria e hipoxia fetal.

La hipertonía uterina provocada por la administración inadecuada de oxitocina, puede causar rotura uterina y otras consecuencias graves para el feto.

En el caso de cesárea anterior, cicatrices uterinas o malformaciones uterinas, el uso de la oxitocina deberá hacerse bajo estricta vigilancia y en caso de no contar con posibilidad de respuesta quirúrgica, derivar a la mujer a un nivel superior de asistencia.

c. Propiedades farmacocinéticas de la oxitocina.

La oxitocina actúa rápidamente con un periodo de latencia inferior a 1 min. tras la inyección intravenosa, y de 2 a 4 minutos tras la inyección intramuscular.

La respuesta oxitócica dura de 30 a 60 min después de la administración intramuscular, pudiendo ser más corta con la inyección intravenosa.

Cuando la oxitocina se administra mediante infusión intravenosa continua a dosis adecuadas para la inducción del parto, se inicia la respuesta uterina de forma gradual y alcanza el estado estacionario normalmente entre los 20 y 40 minutos.

Los niveles plasmáticos correspondientes de oxitocina son comparables a los determinados durante la primera fase de un parto espontáneo.

La relativa facilidad con la cual la velocidad e intensidad de las contracciones uterinas pueden ser reguladas por la infusión intravenosa de oxitocina, es debida a la corta semivida de ésta. Los valores reportados por varios investigadores oscilan entre 3 y 17 minutos.

La oxitocina se elimina del plasma principalmente por vía hepática y renal.

En infusiones prolongadas de oxitocina tienen efecto antidiurético que puede asociarse a retención hídrica y edema pulmonar. Es por esta razón por la cual debe asociarse a una solución salina, para evitar la base bioquímica del problema, la hiponatremia dilucional.

Se desconoce en qué grado la oxitocina atraviesa la barrera placentaria o pasa a la leche materna.

Oxitocina
Figura: Oxitocina

B. Hiperdinamia.

En la úteroinhibición intraparto, debe preferirse el uso de los agonistas beta-adrenérgicos (ritodrina, salbutamol, fenoterol y terbutalina) debido a:

a. Mayor velocidad de instalación de su efecto.
b. Mayor potencia uteroinhibidora.

Las bases del tratamiento con betamiméticos, estriban en mejorar la perfusión uteroplacentaria y la oxigenación fetal por medio de la disminución o supresión de las contracciones uterinas.

Ampliamente utilizado en casos agudos continúa siendo el ritrodrine.

No debe administrarse en los siguientes casos:

a. Taquicardia, vasodilatación, hipertensión materna.
b. Náuseas, vómitos, escalofríos.
c. Antecedentes o signos de cardiopatía.
d. Diabetes mal controlada.
e. Hipertiroidismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.