Diagnóstico clínico

Síntomas

a. Amenorrea

La ausencia de menstruación de 10 o más días después de la fecha probable de su aparición, en una mujer sana, en edad reproductora y con ciclos regulares y espontáneos, hace pensar en un posible embarazo, aunque en el diagnóstico diferencial existen procesos que cursan con retraso menstrual como la anovulación psicógena o emocional (producida por miedo al embarazo), cambios ambientales y enfermedades crónicas. Hay veces que dicho retraso menstrual no consta por la interpretación errónea de las pequeñas pérdidas hemáticas fisiológicas de la implantación, que conducirá a una confusión o disdatia.

b. Trastornos digestivos

Náuseas con vómitos o sin ellos, muy frecuentes en el primer trimestre, sobre todo por las mañanas, suelen aparecer a las 6 semanas de amenorrea y desaparecer espontáneamente a las 12-14 semanas. Otros como sialorrea (menos frecuente), dispepsia, estreñimiento, meteorismo, anorexia, aversión a determinados alimentos y al tabaco, apetito caprichoso y antojos.

c. Trastornos urinarios

El crecimiento uterino ejerce cierta presión sobre la vejiga urinaria, puede dar lugar a una micción frecuente (polaquiuria), que va desapareciendo a medida que el fondo uterino se desplaza de la pelvis, reapareciendo al final de la gestación cuando la cabeza fetal desciende en la pelvis.

d. Otros síntomas

Fatiga y fácil cansancio, alteraciones en el olfato, trastornos del sueño, irritabilidad, cambio del carácter, tristeza, melancolía o euforia, vértigos y lipotimias. A partir de la 4ª semana se produce un aumento de la secreción cervical y trasudación vaginal que se traducen en leucorrea abundante. La distensión abdominal, es un signo precoz que aparece en algunas gestantes debido a la distensión intestinal y no al crecimiento uterino.

e. La percepción de movimientos fetales

A través de ligeros movimientos en su abdomen alrededor de la 16-20 semanas de amenorrea.

Signos

a. Modificaciones de las mamas

Molestias y tensión. A finales del primer trimestre la areola aumentará su pigmentación, las glándulas sebáceas areolares se hacen más activas y los pezones más prominentes y sensibles. Una areola
agrandada y secundariamente pigmentada aparece hacia las 20-22 semanas. Frecuentemente aparece una red venosa superficial.

b. Aumento de la pigmentación cutánea y estrías abdominales

Habituales pero inconstantes como el aumento de pigmentación de la línea alba (línea media del abdomen) o de la cara (cloasma).

c. Elevación de la temperatura basal

El ascenso térmico persistente desde la fase secretora del período menstrual faltante, es un signo de presunción que requiere el registro diario de la temperatura basal (ascenso de 0,4 décimas desde la 2ª mitad del ciclo sexual que se mantiene en las 2 primeras semanas de amenorrea).

d. Modificaciones del cuello uterino

Hacia la 6-8 semanas el cuello se ablanda y aparece un color azulado cianótico en el cuello y parte superior de la vagina, debido a la hiperemia (signo de Chadwick).

e. Crecimiento uterino

Hacia la 12ª semana se empieza a palpar el útero a través de la pared abdominal, por encima de sínfisis púbica. El crecimiento abdominal suele ser menos evidente en la nulípara (mayor tonicidad de las paredes abdominales) que en la multípara.

f. Alteraciones de tamaño, forma y consistencia del útero

De gran valor diagnóstico los signos uterinos mediante el tacto vaginal combinado.

  • La implantación del huevo en las caras laterales del cuerpo uterino confiere al útero una asimetría en el tacto vaginal (signo de Piscacek).
  • El tamaño del útero durante las primeras semanas es principalmente del diámetro antero-posterior volviéndose a continuación globuloso o esférico (signo de Dickinson) y ocupando a partir de la semana 11-12 los fondos de saco laterales vaginales (signo de Noble-Budin).
  • Primer signo de Hegar, es la fácil compresión del istmo uterino en el examen bimanual, por el mayor reblandecimiento con respecto al cuerpo y cuello uterino.
  • Segundo signo de Hegar, consiste en la plegabilidad de la pared anterior del cuerpo.
  • Signo de Gauss o cuello uterino oscilante (mayor posibilidad de movimientos del cuello en relación al cuerpo.
  • Signo de Pinard (a partir de la 16ª semana), durante el examen bimanual, sensación de peloteo de la presentación fetal por la gran proporción de líquido amniótico respecto al volumen fetal.
  • Signo de Selheim en contraste con el reblandecimiento generalizado del tracto genital, se observa un aumento en la consistencia de los ligamentos uterosacros y sacroilíacos.

Pruebas de laboratorio

La presencia en el suero materno de la hormona gonadotrófica corial (HCG) y su eliminación por orina es la base del diagnóstico en el laboratorio de la gestación.

La HCG es una glucoproteina producida en la placenta por el sincitiotrofoblasto. Su función es la de mantener el cuerpo lúteo durante las 10 primeras semanas del embarazo para estimular la producción de progesterona y estrógenos. La síntesis de HCG empieza el día de la implantación y sus niveles se duplican cada 1,4-2 días hasta alcanzar el pico máximo a los 60-70 días de gestación. Se detecta en sangre a los 10 días postfecundación y en orina a los 20 días postfecundación.

Niveles elevados de HCG pueden sugerir una gestación múltiple, isoinmunización, mola hidatidiforme o coriocarcinoma. Concentraciones bajas indican probablemente un embarazo de pobre pronóstico como aborto o gestación ectópica.

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